28 sep. 2012

Fix me

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Tenía 15 años. Creía en cosas en que descreo ahora, pero descreía en cosas en las que ahora sí creo.  Como todo quinceañero, creía en el amor, pero sobre todo creía que estaba enamorado. Ahora creo que no lo estaba, pero creo que es porque ya no creo en lo que antes creía. Pero suponiendo que ese yo de 15 y este yo de 22 casi 23 compartieran el mismo sistema de creencias y representaciones sociales, como dice Raiter, ese yo estaba enamorado. Y la llamé esa noche, creyendo que quizás algún día pudiera ser mía, quien sabe. Esa noche ella y sus creencias estaban en otro orden. Y esa frase que en una época cité hasta el hartazgo y que hoy no lo hago porque ya no la recuerdo, me rompió el corazón. En el sentido en que se le rompe el corazón a un adolescente. Esto implica que sentí que mi mundo se había acabado. Se había acabado en el momento en que esa frase había sido pronunciada a través de las líneas de cobre. Corté, me senté en la cama. Prendí la televisión en el canal de música. Y sonó Fix you. Y el mundo se acababa frente a mi, mientras me quedaba sentado a la cama. La tele se apagó, la luz se apagó y quedé a oscuras. El iluso creía que el mundo se había acabado.

Ayer, escuchaba la radio y sonó Fix you. Hacia años que no la escuchaba y de repente volví a aparecer sentado en la oscuridad de aquel apocalipsis de juguete, burdo y falso. Sentí lástima por el sistema de creencias de ese pequeño yo.

Sin embargo, volví a bajar el disco que contenía el tema Fix you. A la noche, me puse los auriculares, y puse el disco. Me quedé escuchando las canciones hasta que me quedé dormido.

A veces no puedo dormirme sólo. Pongo música o uso la netbook de improvisada televisión para tener el cerebro concentrado hasta que me duermo. Si lo dejo desconcentrado empieza a pensar cosas por si mismo. Cosas que no me gusta pensar, que me desagradan, pero que son parte de la realidad que vivo y que cruzan mi mente cuando estoy débil, vulnerable y solo en la oscuridad. Me había dormido anoche y me desperté en el medio de la noche. La música no había dejado de soñar. Difícil se hace no creer en la patraña del destino cuando justo suena, sí, Fix you.

En la oscuridad nuevamente tuve un pequeño apocalipsis, pero no el del adolescente. Recordé mi mortalidad, y recordé que le temo a mi mortalidad, porque así y horrible como es la realidad, así me gusta. Pero recuerdo mi mortalidad y la posibilidad de que hoy sea mi último día. Recuerdo que todos somos mortales, y que todos los que amo y amé son mortales, y que no quiero que se vayan. Y que esa abstracción, esa representación social que es el tiempo no quiero que pase jamás y que todos sigamos acá. Y mi mente sufre y suena Fix you y lloro y no me quiero morir ni yo ni nadie se muera, no quiero que así sea.

Y me acuerdo del de yo de 15 y de su apocalipsis y de que no quería que ella amara a otro y ese otro fuera encima, él, por qué él y no quiero que sea el, pero no me ama y nunca me va amar, no quiero que así sea.

Pero así es.

Yo quería que me ame.

Yo quería no morirme nunca.

Ella no me amó jamás.

Y yo me voy a morir.

Y todos nos vamos a morir.

¿Y será verdad que existe un mundo y un universo? ¿Y será que hice bien en reírme del otro yo? ¿Se reirá de mí él ahora? ¿Creerá que mis creencias son risibles?

¿Habrá otro yo que se esté riendo de mí ahora?

Lo único que sé es que al otro día, tanto entonces como hoy, desperté y todo fue un proceso pseudo transactivo, porque el mundo siguió como lo fue siempre.

Y ahora otra me ama como nadie me amó.

Y ahora sigo vivo.

Y los que amo también, casi todos.

¿Habrá alguna forma, dicen, de arreglarme con eso?

Quién sabe.

PS

Gwyneth vino a casa del hospital, después de que su padre murió, llena de lágrimas. Yo empecé a llorar y le pregunté, “¿qué puedo hacer por vos? Decime cómo te puedo ayudar...”. Y me miró y me dijo: “Sólo abrazame… Porque vos sos el único que puede arreglarme ahora”– Chris Martin sobre la inspiración de Fix you.

El blog cumplió ante ayer, 6 años. Feliz cumple, retrasado.

24 sep. 2012

Diálogos con Plutón (2)

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–Hola.

–Hola otra vez.

–¿Cómo andás?

–Con los pies.

–Pensé que con las patas.

–Con las patas es sólo cuando me animalizo.

–¿Y cuándo te animalizas?

–Cuando veo un partido de fútbol. ¿Viste el partido el martes?

–Ni me hables... horrible.

–Un asco.

–Por lo menos Messi juega para nosotros.

–Pero sólo no puede hacer nada.

–¿Vos sos de los que creen eso?

–¿Y vos que crees?

–Que en Europa no lo saben marcar, que los sudacas marcamos mejor.

–¿Y entonces por qué en los mundiales perdemos?

–Qué sé yo.

–Ah... Callate, no sabes nada, animal.